No, no estoy haciéndome la “interesante”

Posted in Opinión

Hoy vengo a contaros algo que me pasó hace un par de días y, desgraciadamente, no es la primera vez que me pasa y tampoco será la última.

Era lunes, salimos de trabajar y una compañera y yo decidimos ir a tomarnos una cerveza. Entramos a un pub, pedimos y nos sentamos en una esquina a hablar de nuestras cosas. Tres hombres entraron al bar y se pusieron al lado, aparentemente sin intención alguna. Ellos estaban bailando y nosotras hablando, tranquilas.

Al rato uno de ellos se nos acercó. Nos dijo que nos había visto en sueños y que éramos muy guapas. Nosotras contestamos que estábamos hablando, que estábamos teniendo una conversación “entre las dos”, subrayamos. No se dio por aludido y siguió diciendo que era su noche y que quería pasárselo bien. Cada vez estaba más cerca y su aliento apestaba a alcohol. Nosotras volvimos a insistirle que se fuese, que estábamos hablando y que queríamos estar solas. Nada. No tiró la toalla. Siguió hablando haciéndonos sentir cada vez más incómodas.

Al final hartas, le dijimos que estábamos en una cita y que éramos pareja. Entonces, sí. Se fue. Le sobraron segundos para volverse con sus amigos. Pero, si os digo la verdad, tampoco me hubiese sorprendido que hubiera seguido insistiendo por el morbo estúpido que los hombres heteros han creado en torno al lesbianismo ( porque no todas las lesbianas entran en sus fantasías, en el otro lado están las que tachan de “machorras” de manera despectiva y las que están dentro de la frase “es que no han probado una buena polla”).

Nos terminamos la cerveza y decidimos coger un taxi para ir a casa por miedo a que pudiesen seguirnos.

Pero el problema sigue siendo que nosotras, para dejar de sentirnos acosadas, tenemos que inventarnos que tenemos un novio o que somos pareja. Porque todavía no entienden que NO es NO, sea por la razón que sea. Y punto. Y el problema es que puede que no se les hubiese ocurrido seguirnos a casa, pero nosotras sentimos miedo. Ese miedo que “desaparece” en el momento que entras a casa y cierras la puerta.

Si no te miro a la cara o no te contesto, no es que me esté haciendo la interesante. Si te digo que estoy teniendo una conversación con mi amiga y no contigo, repito, no me estoy haciendo la interesante. No quiero nada contigo.

Y aunque esté tomando una cerveza con una amiga a las doce de la noche o esté sentada en un banco del parque a las cinco de la tarde, eso no te da derecho a acosarme.

Seguramente hayáis vivido experiencias parecidas. #Cuéntalo es una iniciativa que está recogiendo historias de acoso/agresión sexual que muchas de nosotras hemos sufrido. Leer y conocer, gracias a las redes sociales, situaciones o vivencias de amigas, compañeras, desconocidas… ojalá nos ayude a sentirnos arropadas para lanzarnos a contarlo y denunciarlo.

Lo más duro de todo es saber que todas tenemos algo que contar.

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