En mi segundo artículo vengo a hablaros de la nueva píldora anticonceptiva masculina, un poco de su historia y su relación con la píldora femenina que millones de mujeres llevan tomando durante años.

Las primeras píldoras anticonceptivas femeninas comenzaron a comercializarse y usarse allá por los años 60 en EEUU, tuvieron que vencer una gran resistencia por parte de grupos antiabortistas y “pro-vida´´, pero finalmente vio la luz. Desde entonces la investigación en torno a métodos anticonceptivos no ha parado ni un segundo, eso sí, solo cuando hablamos de mujeres. Y es que las mujeres tenéis ciento y un métodos para prevenir los embarazos (anticonceptivos orales, píldoras de emergencia, parches transdérmicos, inyecciones, DIU, anillos vaginales, etc.).

En cuanto a los hombres la cosa cambia un poco. Si hablamos exclusivamente de métodos anticonceptivos y no de prevención de ITS, los hombres contamos con la vasectomía y los preservativos y parada de contar ahí. Eso sí, los preservativos de diferentes texturas, sabores y colores para que su uso sea lo más agradable posible.

Todo este rollo que os he soltado viene porque no hace mucho vio la luz la nueva píldora anticonceptiva masculina (no, aun no se vende). El estudio con la misma se encuentra en sus primeras fases pero parece bastante prometedor como nueva opción para evitar embarazos. La pastillita se llama DMAU y se presentó en la 100 reunión de la Endocrine Society en Chicago. Su actividad consiste en combinar los efectos de un andrógeno (testosterona) y de la progesterona y se debería tomar una vez al día. Por no daros mucho la vara, se ha probado en 100 hombres, de los que 83 completaron el estudio. Se probaron sobre ellos distintas dosis de la píldora y la tomaron durante 28 días. Se observaron efectos secundarios como leve aumento de peso y disminución del colesterol “bueno´´ (HDL) en todos los hombres.

Mucho se ha hablado de otros efectos, pero hay que decir que todos los hombres pasaron las pruebas sobre marcadores hepáticos y en ninguno se observaron problemas de erección. De todos modos, sería necesaria su comercialización y uso continuado durante años, así como muchos más estudios e investigaciones, para poder descubrir todos los efectos secundarios, pero si la comparamos con su análoga femenina las diferencias son abismales (aumento del sangrado menstrual, dolores de cabeza, aumento de peso, disminución de la libido, náuseas y muchos otros….).

Creo que es necesario un cambio en la sociedad para que este anticonceptivo pueda ser usado. Vivimos en un mundo en el que el cuidado recae casi exclusivamente sobre las mujeres. Necesitamos hacer ver a los hombres que hay vida más allá del preservativo, que ellos también son responsable de su salud y la de sus parejas. Porque incluso con el preservativo, si la mujer  o pareja del hombre no insiste este ni siquiera utilizara el preservativo.

Por lo que reitero que es necesario un cambio de paradigma en la sociedad para que los hombres se hagan igualmente responsables de los cuidados, el embarazo y la paternidad.

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