Atracciones cruzadas.

Posted in ActualidadOpiniónSexualidad

Hace un tiempo comencé a preguntarme muy seriamente acerca de mi orientación sexual: ¿Por qué podía sentir atracción sexual por sujetos independientemente de su género,
pero a la hora de implicarme románticamente solían atraerme las personas principalmente masculinas? ¿Me convertía eso en alguien heterosexual? ¿Estaba definiendo mis relaciones en base a lo que el heteropatriarcado me había impuesto desde la infancia?


Básicamente estaba hecha un lío. Todas las referencias culturales hablaban de un proceso en el cual estaban implicados la atracción, el deseo y el enamoramiento, y que estas tres cosas pudieran separarse y tomar su propio camino me parecía desconcertante. Una rareza, vaya. Y de repente, un día, hablando con une amigue asexual, llegó a mi vida un término del que nunca había oído hablar: orientación romántica.

“Oye tía, ¿Sabías que hay gente que siente atracción sexual por un género y atracción romántica por otro? Se llaman atracciones cruzadas.”

Mi cabeza hizo un click instantáneo y todo comenzó a tener sentido. Aunque culturalmente se haya enlazado todo esto como partes de un algo más grande, en realidad estamos
hablando de aspectos que si bien pueden ir unidos, no tiene por qué ser así.
El problema es que atribuimos al interés romántico un componente sexual, y esto no es una condición necesaria. Al hacerlo, estamos teniendo un comportamiento sexocentrista,
ya que estamos subordinando elementos como la atracción romántica al sexo.
No es de extrañar que sea la comunidad asexual la que más se haya preocupado de establecer estas distinciones y de desplazar el comportamiento sexual del eje central. Al final con lo que nos encontramos es con un abanico muy amplio. Gente homorromántica, bisexual, arromántica – porque sí, se puede no tener interés romántico – homosexual, demisexual… y todas estas orientaciones son igual de válidas y reales.
Por eso es importante que diferenciemos y no demos por hecho que estos conceptos van unidos. Hay muchas formas de vivir la sexo–afectividad, conocerlas y comprenderlas nos
ayuda a entendernos a nosotres mismes, a les demás y a tener relaciones mucho más libres y variadas. Y a alejarnos, en definitiva, de opresiones que podemos estar ejerciendo sobre otras personas.

Comment (1)

  • Me siento súper identificada con lo que cuentas y me alegra ver que no soy a la única que se le plantean esas dudas. Gracias por hacerme sentir parte de algo.

    Júlia
    Responder

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