Así tal cual. Supongo que al leer esto habrás puesto exactamente la misma cara que yo.

El resumen de la noticia es simple. Una chica de 17 años decide ir a clase con una camiseta de manga larga y sin sujetador. La directora del instituto, horas después, la llama para decirle que un profesor se había quejado argumentando que había violado el código de vestimenta del centro al ir sin sujetador. Para resolver el gran problema la directora decide que lo mejor es ponerle una segunda camiseta y comprobar si así se le mueven los pechos. Además, por si esto no fuese poco, deciden enviarla a la enfermería para cubrirse los pezones con tiritas.

Sí. Se que tu también piensas que es surrealista o que puede ser broma, pero no.

Se supone que debo ser políticamente correcta escribiendo lo que pienso. Pero es que sólo me sale escribir una y otra vez que estamos en un mundo repleto de ESTÚPIDOS E INÚTILES.

Lo siento pero es que ante la obviedad la respuesta de cualquier persona es clara.

Un día decides, porque estás en tu más absoluto derecho, que no te apetece llevar sujetador. Da igual si es para ir a comprar pan, al parque, al trabajo, a clase o a la casa de tu tía. En este caso es a clase.

Tu profesor se cree con la libertad plena de decirte que distraes a tus compañeros porque se te notan los pezones y te echa de clase. Añade también que un niño se está riendo de ti porque se te notan. Porque sí, porque puede. Es el profesor, claro.

Holaaaaaaaaaa 2018. Niños riéndose y sorprendiendo por la existencia de un pezón. La madurez personificada en los alumnos y en el profesor. Magnífico.

 

¿En qué momento un profesional de la enseñanza decide que este es motivo para expulsar a alguien de clase? ¿La culpa es de la niña por no llevar sujetador o de los alumnos que deciden que es más interesante mirar un pezón que atender en clase?

La cosa no termina aquí. La directora ante este “terrible” incidente decide comenzar el modus operandi menos ridículo:

Parte I: Ponte una camiseta y salta dos o tres veces para comprobar cuánto se te mueven los pechos.

Parte II: Ve a enfermería para que te pongan cuatro tiritas, dos en cada pezón, y que así no se te noten.

 

Y hasta luego MariCarmen. Problema solucionado.

Si has seguido leyéndome te vuelvo a certificar que esto no es ninguna broma.

Igual deberían de haber expulsado a los chicos que se distraían solitos mirándole los pezones a la chica. O igual a nadie porque pezones tenemos todos.

Nuestra cultura corporal avergüenza y denigra a las mujeres. Esa es la mayor reflexión que saco leyendo esto.

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