La fetichización del lesbianismo

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En la anterior entrada hablamos de cómo durante la actuación de Britney, Christina y Madonna de los MTV Video Music Awards de 2003, en su épico momento del beso, las cámaras grabaron el momento entre la Reina del Pop y la princesa Spears, y acto seguido, en vez de mostrar al público la continuación del morreo con Aguilera, la edición de los VMAs decidió mostrarnos la cara que se le quedó a Justin Timberlake.

Todo lo que importó fue la reacción de un hombre ante un acto donde todo el protagonismo debió ser para las mujeres en cuestión. Esto es otra muestra, aunque anecdótica, de la fetichización del lesbianismo en nuestra sociedad.

 

Desde el principio de los tiempos, en la cultura occidental el sexo aparece siempre como peligro siempre que represente una actividad meramente placentera, cuya práctica pueda tomar formas desviadas de su finalidad “natural” reproductora. Esto sustenta un sistema jerárquico en torno a la sexualidad, en el que únicamente el matrimonio, la reproducción y el amor legitiman socialmente los actos sexuales, este sistema se conoce como heteronormatividad, encuadrada dentro del patriarcado.

 

¿Qué consecuencias tiene para las mujeres LGTB que el orden establecido sea este?

La heteronormatividad ha hecho que el lesbianismo se vea de forma sexual ya que normalmente los hombres heterosexuales han utilizado el amor entre dos mujeres para para satisfacer sus deseos sexuales. En general, esta heteronormatividad patriarcal ha conseguido que el objetivo sea siempre el placer sexual del hombre como si este fuese el único con derecho a tenerlo y el placer de la mujer ha sido olvidado.

La sexualidad femenina gira alrededor del pene, por eso no se toma en serio el acto sexual entre dos mujeres, se cuestiona y se desconoce profundamente. Todos hemos oído en nuestra vida una frase tipo “¿Ah pero están juntas? ¿Y cómo follan?”. El machismo ha relegado a la mujer a un segundo plano y de esta forma las relaciones entre dos mujeres se conciben de una forma menos seria, incluso paternalista.

 

 

Esto no solo tiene consecuencias en las relaciones sexuales entre mujeres de cara a terceros, también ha tenido secuelas en las propias relaciones. Así existen roles butch-femme en las relaciones lesbianas como mera reproducción de los roles heterosexuales, se usan dildos imitando el coito heterosexual en que las lesbianas ocupan la posición sexual dominante de los hombres, y el sadomasoquismo lésbico que erotiza la opresión de las mujeres.

Muchas de estas prácticas pueden ver su manifestación en el mundo del porno. Para ilustrarlo, Pornhub cada año expone las estadísticas de los hábitos de sus usuarios, ordenados en categorías. El término de búsqueda más popular en el sitio fue “lesbiana“, encabezando la lista por tercer año consecutivo. Esto ocurre porque ver a dos mujeres teniendo sexo es una fantasía extremadamente popular entre los hombres heterosexuales.

 

Hemos preguntado a nuestras lectoras del colectivo LGTB que nos cuenten sus experiencias en los momentos que han mostrado gestos de cariño con otras mujeres y han recibido feedback por parte de hombres heterosexuales y si se han sentido sexualizadas:

— “Me estaba liando con una chica en una discoteca y teníamos a tres babosos detrás diciendo ‘Bua, mira a las bolleras estas, ¡mirad mirad!”

— “Un día mi novia y yo fuimos a una discoteca con unos amigos. Ella y yo nos estabamos besando y se nos quedó mirando justo al lado un grupo y cuando nos dimos cuenta paramos porque nos sentimos incómodas, entonces dijeron que siguiéramos.”

— “A nosotras el día del Orgullo cuando nos besamos un grupo de tíos se puso a grabarnos con el móvil. Además casi todos los días aguantamos comentarios y silbidos.”

— “Un grupo de hombres nos dijo ‘Hagamos un trío y así les rompo el culo a las dos”.

— “En una discoteca nos hicieron corrito un grupo de tíos. No me acuerdo si nos dijeron algo pero fue asqueroso. Nos miraban babeando.”

— “Siempre cuando esto cariñosa con mi pareja siento que los hombres nos sexualizan. Nos silban, nos dicen cerdadas, incluso un hombre por la calle nos dijo que fuéramos con él a casa.”

 

 

— “Sí que me han sexualizado. También he oído comentarios de tíos al ver a amigas lesbianas darse un pico cariñoso simplemente.”

— “Me ha pasado muchísimas veces: Cuando me estaba besando con ella a un hombre que pasaba por ahí casi se pajea gritándolo. También, por el Retiro, un señor mayor nos dijo que las dos éramos muy guapas y que le gustaba mirarnos. Incluso un chaval al salir de un after se nos quedó mirando y nos dijo que ver a dos pibas liándose era una de sus fantasías sexuales.”

— “Nos estabamos liando en mi pueblo y unos chicos nos preguntaron si podían sacar una foto del momento.”

—“Iba de la mano con mi ex y un tipo la cogió de la otra mano y nos propuso un trío, asqueroso.”

—“Cualquier día de fiesta que esté con mi novia nos ofrecen tríos o ‘una ayudita’. También han llegado a tocarme el culo mientras estaba dándole un beso, o a poner su cara a un centímetro de la nuestra.”

 

Collages y artículo: Gala Castro (@gecesiete)

 

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