Nos sentíamos diferentes y con personalidad

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El otro día tuve una larga y distendida conversación con una amiga acerca de cuestiones de género. Unos de los muchos temas que alcanzamos fue la misoginia encubierta e interiorizada, la cual es la más difícil de detectar y eliminar.

Comentamos el rechazo u odio que ambas habíamos experimentado en años atrás hacia los atributos categorizados como femeninos, es decir; mi amiga y yo fuimos aquellas chicas que pensaban lo guay que era comportarse de manera masculina, rodearse de chicos, no maquillarse, ir “desaliñada”, no ponerse vestidos, faldas, etc. Yo misma en esta época de rechazo hacia los símbolos femeninos, me avergonzaba de haberme visto en la adolescencia vídeos de maquillaje o de ser una ferviente seguidora de los tips de moda y belleza que anunciaba la revista para adolescentes Bravo.

Nos sentíamos libres y rebeldes pensando que no cumplíamos los estereotipos, nos sentíamos diferentes, especiales, con personalidad. Pero desde no hace mucho, hemos caído en la cuenta de que, aquellas mujeres modelo de las series, del cine o los libros que nos han parecido fuertes, independientes y empoderadas, solo han sido aquellas que imitaban los modelos de la masculinidad. Es decir, parece como si una chica normativa no pudiese acceder a rangos de poder.

Pongamos un par de ejemplos con series muy similares como Friends o Cómo Conocí a Vuestra Madre:

 

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Robin, en Cómo Conocí a Vuestra Madre, se presenta como un personaje femenino que no cumple con lo que “debería” ser una mujer. Es una mujer que rechaza la delicadeza y la dulzura, es fan de las armas, los deportes y además, le tiene pánico a los compromisos… Cuando hace unos años vi esta serie amé su personaje, de hecho, comencé a verla por ella, me parecía una mujer empoderada y feminista que rechazaba cualquier estereotipo impuesto hacia las mujeres. Pero en el fondo, si pensamos un poco, aparte de que la serie en cuestión es lo más misógino que ha podido hacer el siglo XXI, Robin es simplemente una mujer haciendo de hombre (¡sorpresa!). Esto nos hace captar el mensaje de: si eres mujer y quieres triunfar compórtate como un hombre, como si ser femenina no fuese válido para triunfar en esta sociedad sin ser criticada.

 

Jennifer Aniston Flirting GIF - Find & Share on GIPHY

 

Rachel, el personaje más infravalorado (desde mi punto de vista) de la mítica serie Friends, llega vestida de novia al bar de reunión Central Perk tras haberse fugado de su propia boda. Llega siendo “la niña de papá”, y como primer paso hacia su independencia decide cortar las tarjetas de crédito que le paga su padre, buscar trabajo, pagar un alquiler junto a su amiga de la adolescencia Monica, y dejar a su ex novio con quien iba a contraer matrimonio. A lo largo de la serie, Rachel va evolucionando y creciendo como empresaria en lo que realmente le gusta: la moda. Cuando vi esta serie, Rachel era el personaje que menos me gustaba, simplemente por lo aburrido que me resultaba, sin embargo, ahora está entre mis favoritos. Ella es la componente del grupo más fiel y sincera con la vida real y es capaz de renunciar a sus parejas con el propósito de construirse a ella misma profesionalmente (pues lo hace también con Ross en el capítulo 03×15). ¿Acaso no es Rachel un personaje femenino empoderado? Vale que hoy en día está muy de moda sacar de las piedras canciones, películas o personajes feministas pero, realmente pienso que para los años en los que se rodó la serie, Rachel es para mí un personaje candidato para estar en un supuesto top 10 de mujeres empoderadas de la televisión.

A partir de estas reflexiones, decidí dejar de rechazar lo femenino, ya no me avergüenza maquillarme, ponerme vestidos, comprarme lencería bonita o pintarme las uñas cuando realmente me apetece sentirme guapa o sexy. Soy consciente de que he sido socializada en un mundo donde hacer todas estas cosas “de chicas” te hace parecer bella y radiante, y por ello, no voy a martilizarme pensando en que estoy haciéndole un flaco favor al feminismo o, aún peor, no voy a seguir juzgando a las mujeres que no consiguen salir de casa sin maquillarse.

Y así es como tanto mi amiga como yo, nos desprendimos de otro bloque de misoginia interiorizada.

 

Texto por: Patricia Rodríguez

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