1. Puedes bailar lo que a ti te dé la gana.
2. Sí.
Es cierto que, personalmente, no soy una gran entusiasta del género, no suelo escucharlo en mi casa cuando estoy sola. Eso no tiene nada que ver con que ante un buen ritmo mi culo se mueva solo, o con que considere algunas canciones míticas, al fin y al cabo, es la música que me ha rodeado durante mi adolescencia, era la que casi todos mis amigos escuchaban y no, no en todas las canciones denigran a la mujer.
Estoy harta de escuchar a gente que nunca ha escuchado una canción de reggaetón decir cosas como “¿Pero cómo puedes escuchar eso con lo machista que es?” o “Si sólo dicen guarradas”. Como si las canciones pop que llevan años sonando en la radio, o éxitos de cantautores reconocidísimos, o canciones esenciales de la historia de la música no llevasen generaciones desacreditando a las mujeres. Además, ¿qué hay de malo en decir guarradas?
Me parece un gesto de lo más hipócrita tachar al reggaetón de género machista cuando existen canciones que lanzan los mismos mensajes, cuyo género no se ve afectado porque está aceptado social y públicamente. Canciones que, además, tratan de enviar un mensaje, -el que sea- y cuya letra, se supone, debería tener cierta relevancia. Cosa que, sinceramente, no creo que se pretenda en un estilo que lo que quiere es mover a la gente; darle ganas de bailar. Me parece demasiado fácil desprestigiar un género de raíces latinoamericanas dirigido a la gente joven y su diversión.
Francamente, a mí un “Every single day, every word you say, every game you play, every night you stay: I’ll be watching you. Oh can’t you see? You belong to me.” me da bastante mal rollo.
No quiero con esto romper una lanza a favor de todas las canciones de reggaetón, pero sí subrayar que el machismo existe en todos los géneros y en todas las modalidades del arte, y nuestra tarea es ser capaces de identificarlo y, a partir de ahí, decidir si se consume o no un producto.
Lo que definitivamente no puedo pasar por alto aunque, repito, no se trate de mi estilo favorito, es esta ola de mujeres maravillosas que, hartas, han dicho “vamos a menear el culo, pero lo vamos a hacer con nuestros mensajes” que, encima, se tienen que ver en la situación de cambiar una letra para poder cantarla en un programa de televisón, ¿eh, OT?
No creo que nunca le hayan hecho algo así a Maluma, por ejemplo. Porque el problema de todas ellas no es sólo que hagan reggaetón sino que, encima, son mujeres. El problema es que ellos sí y nosotras no. El problema es que tú, guarra, te quedas en casa.
Muchas de estas chicas han encontrado su identidad en la música latina, se sienten hermanas de sus compañeras y no compiten entre ellas, sino que se defienden y se respaldan las unas a las otras.
Supongo que, una vez más, hemos vuelto a demostrar que solitas podemos, que cuanto más apoyo recibamos entre nosotras, más fuertes nos haremos y, sobretodo, que Mayores no es para tanto, tontos.
Que sólo veis el problema los que convivís con él.

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