¿Soy transfobe?

Posted in Opinión

No, no lo soy. No soy en absoluto una persona exclusiva. Tampoco soy racista. Ni capacitista. Ni especista…

Bueno. Quizás el verbo correcto no sea “no soy”, sino “no me considero”. No me considero exclusiva, ni racista, ni capacitista, ni especista, ni transfoba. Pero es muy complicado que yo, como mujer biológica cis blanca que no se ha visto obligada a vivir ninguna de esas realidades, juzgue de manera imparcial al respecto.

Dado que vivimos en una sociedad que nos impulsa y prácticamente nos obliga a vivir dentro de una norma cuadriculada, es muy difícil que no integremos ciertos mensajes en nuestro comportamiento. Concretamente en lo referente a la transexualidad, nos educan en un código binario. ¿Género? ¿Sexo? Menudo cacao.

Como todos estos temas no me tocaban de pleno, apenas tengo conocimientos. Es más, hasta hace relativamente poco (menos de lo que me gustaría reconocer) no sabía que, para designar a una persona trans, se tomaba como referencia el género de destino, no el de partida. Así, una mujer trans será aquella persona nacida biológicamente varón que se identifica como mujer. Bastante sencillo, ¿verdad? Pues hasta entonces no lo sabía. Y como eso, muchísimas otras cosas.

Sentía curiosidad, hacía preguntas inadecuadas (sin saber que lo eran), todo fruto del desconocimiento. De la novedad. De lo no conocido. Está claro que hay que dar espacio y visibilidad a todo para que nada resulte nuevo o desconocido, y mucho menos ajeno. Vivimos en un mundo en el que nos presentan “x” realidad, pero esa pequeñísima parte es una gota en un mar de diversidad, riqueza y amplitud. Frente a la tendencia a la globalización y la homogeneidad, es necesario alzar la voz y, sobre todo, escuchar.

Es terrible saber que hay colectivos que se identifican como feministas, como TERF, que excluyen a las personas trans, no por miedo hacia elles, sino por amor a su comunidad, según se atreven a decir. O la ridícula “polémica” que se ha generado en torno a las mujeres trans en algunos espacios “feministas”, porque no saben si incluirlas en ellos o no. No puedo reconocer como feminismo algo que no lucha por la igualdad de todes. No puedo reconocer como feminismo algo que excluya. Para mí, carece de sentido.

Es imposible no caer en comportamientos que puedan ofender a ciertos colectivos, pero ahí reside nuestro trabajo de aceptación y reflexión. Sin embargo, es muy peligroso salirse de contexto, o exigir determinados comportamientos. Pienso en el caso de Lupita Hard, la activista feminista que, entre otras muchas cosas, es conocida por hacer pintadas de coños con el objetivo de dar visibilidad a ese gran desconocido y olvidado. Por dichas pintadas, algunas personas la han acusado de transfobia, ya que no representa a todas las mujeres, solo a las biológicas. Pero es que su objetivo como artista no es ser la abanderada de la representación, sino visibilizar la vulva.

Por otra parte, el influencer Jedet fue acusado de transfobia por quejarse en uno de sus vídeos de ser “físicamente un puto hombre”. Hemos de abogar por la igualdad, pero no podemos coger con pinzas comentarios y sacarlos de contexto, ni podemos obligar a los artistas a seguir unas normas estrictas, estaríamos matando su objetivo y no queremos más leyes mordaza.

Hace falta luchar desde el cariño, la comprensión y la sororidad y, lo más importante, estar dispuestes a aprender y a comprender.

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